Sierra Espuña se ha convertido durante el verano en una gran aula al aire libre donde 165 jóvenes de la Región de Murcia han aprendido sobre la biodiversidad de su entorno natural. Durante el mes de julio, se celebraron tres campamentos de educación ambiental en el Aula de Naturaleza Las Alquerías, ubicado en el Parque Regional de Sierra Espuña, un espacio que ha servido como laboratorio al aire libre para descubrir la riqueza ecológica de la zona.
Organizados por la Comunidad Autónoma a través de la Consejería de Medio Ambiente, Industria, Universidades, Investigación y Mar Menor, los campamentos han reunido a alumnos de 3º a 6º de Educación Primaria y de 1º a 3º de Educación Secundaria Obligatoria en tres turnos adaptados a las diferentes edades. Durante una semana de convivencia, cada grupo ha combinado actividades de ocio, deporte y aventura con un amplio programa de educación ambiental diseñado para explorar la flora, fauna y ecosistemas de Sierra Espuña, fomentando el interés por su conservación.
Inmaculada Torres, directora general de Patrimonio Natural y Acción Climática, destacó que «la educación ambiental deja una huella mucho más profunda cuando los jóvenes pueden vivirla en primera persona. Estos campamentos les han permitido descubrir la biodiversidad de nuestra Región desde la experiencia, observando, investigando y disfrutando de un espacio natural único como Sierra Espuña». Además, añadió que «queremos que quienes participan regresen a casa con una mayor conciencia ambiental, pero también con el convencimiento de que cada persona puede contribuir a conservar nuestro patrimonio natural. Ese compromiso nace mucho más fácilmente cuando existe un vínculo emocional con la naturaleza».
Lejos de ser vacaciones convencionales, los campamentos han convertido el Parque Regional de Sierra Espuña en un laboratorio al aire libre. Los participantes han recorrido itinerarios interpretativos para conocer la flora y fauna del entorno, han aprendido a identificar rastros de animales, han observado aves rapaces, descubierto el papel de los murciélagos en los ecosistemas mediterráneos y conocido la importancia de los bosques y el agua para la conservación del medio natural.
La programación ha combinado estas propuestas con actividades de orientación, gymkanas ambientales, talleres creativos utilizando materiales reutilizados y dinámicas participativas que han permitido comprender el funcionamiento de los ecosistemas de una forma práctica y divertida, siguiendo una metodología basada en el aprendizaje experiencial, donde la observación directa y la participación activa sustituyen a las clases tradicionales.
Uno de los momentos más valorados por los jóvenes ha sido la visita de agentes medioambientales y brigadas forestales, que les han mostrado su labor en la prevención y extinción de incendios forestales y el cuidado del medio natural. Además, el contacto con el medio natural se ha completado con propuestas de turismo activo y aventura, como tirolina, escalada en árbol, tiro con arco, recorridos de orientación, excursiones por distintos enclaves del Parque Regional, rutas hasta Aledo y noches de vivac al aire libre, una de las experiencias más esperadas por los participantes.
Las veladas nocturnas, los juegos cooperativos y los retos por equipos han contribuido a reforzar valores como la convivencia, la autonomía, la cooperación y el respeto entre compañeros. El Aula de Naturaleza Las Alquerías, que se ha consolidado tras más de tres décadas de actividad, se ha consolidado como uno de los principales referentes de la educación ambiental en la Región de Murcia.
Además de los campamentos estivales, el Aula desarrolla durante todo el año programas dirigidos a centros educativos y otros colectivos sociales, promoviendo el conocimiento y la conservación del patrimonio natural regional. Inmaculada Torres concluyó señalando que «necesitamos ciudadanos comprometidos con la conservación de la naturaleza, y ese compromiso comienza en edades tempranas. Experiencias como estas ayudan a comprender que proteger la biodiversidad no es una obligación lejana, sino una responsabilidad compartida que empieza con pequeños gestos y con el conocimiento del extraordinario patrimonio natural que tenemos en la Región de Murcia».
