La Fundación Alimer está consolidando un modelo de innovación agroganadera que combina mejora genética, nuevos cultivos y economía circular, y así lo detalló su presidente, Julián Díaz, en un desayuno de trabajo celebrado ayer con motivo del décimo aniversario de la entidad.
Un desayuno de trabajo con horizonte de futuro
Durante el encuentro, Díaz explicó que la Fundación Alimer aspira a poner en marcha, junto a la Administración regional, un proyecto específico de mejora genética de la cabra de raza murciano‑granadina, muy valorada por la calidad de su leche y con un potencial de crecimiento aún por explotar en términos de productividad. Señaló que, mientras en el porcino “se ha avanzado muchísimo” en eficiencia de las granjas, el sector caprino sigue teniendo un amplio margen en selección genética para incrementar la producción de leche, buena parte de la cual se destina a mercados exteriores.
Innovación en cultivos y adaptación al clima
El presidente recordó que una de las principales herramientas de la Fundación es el centro de demostración agraria de Purias, donde se ensayan cultivos adaptados a la climatología de la comarca en colaboración con la Comunidad Autónoma. Entre las líneas de trabajo citó nuevas variedades de girasol que pueden plantarse durante todo el año, tanto bajo cubierta como al aire libre, y la introducción de la peonía, una flor muy demandada por clientes franceses en épocas en las que su producción resulta complicada en el país vecino.
Díaz también destacó los ensayos con vegetales menos conocidos, como el pak choi, buscando las variedades que mejor se ajusten al entorno local, así como estudios de viabilidad del cultivo del limón Verna, variedad tradicional con interés creciente en determinados mercados. Todo ello sitúa a la Fundación como laboratorio de innovación agrícola al servicio de los socios de la cooperativa y del tejido agrario de la zona.
Economía circular aplicada al campo
Otro de los ejes expuestos en el desayuno fue la apuesta por la economía circular. En la finca experimental se está aplicando gallinaza –el excremento de gallinas y pollos procedente de explotaciones agrícolas– a distintos cultivos, con el objetivo de determinar en cuáles ofrece mejores resultados como fertilizante orgánico y reduce la dependencia de insumos externos.alimer+1
Además, la Fundación desarrolla junto a la Universidad Miguel Hernández un proyecto para transformar restos vegetales que no son aptos para el consumo, como hojas de lechuga o trozos de brócoli y alcachofa, en alimento para animales formulado con los nutrientes necesarios, dando valor a un residuo que apenas lo tenía. Para Díaz, este tipo de iniciativas ejemplifica la filosofía de la cooperativa agroalimentaria Alimer, que controla la cadena “desde la semilla hasta la distribución” y busca aprovechar cada recurso de forma eficiente.
Compromiso social y más inversión en transferencia tecnológica
Junto a los proyectos estrictamente agrarios, la Fundación mantiene una línea de acción social que incluye, entre otros, el apoyo a mujeres que han sufrido cáncer de mama a través del proyecto Flechas Rosas, impulsado con el Hospital Virgen del Alcázar y asociaciones de pacientes. Este tipo de programas refuerza la conexión de la cooperativa con el entorno y con la sociedad más allá de la actividad productiva.
En el tramo final del desayuno, Julián Díaz reclamó una mayor inversión pública en transferencia tecnológica, convencido de que el futuro de la agricultura y la ganadería murcianas pasa por consolidar la relación entre cooperativas, centros de investigación y universidades, y por facilitar que las innovaciones lleguen de forma efectiva a las explotaciones. La nueva fábrica de piensos inaugurada recientemente por Alimer en Saprelorca, que ha supuesto una inversión de 13 millones de euros y permitirá duplicar su capacidad productiva, fue citada como ejemplo de esta estrategia de modernización y apuesta por la sostenibilidad energética y ambiental.
De este modo, el desayuno de trabajo sirvió para dibujar el mapa de proyectos que la Fundación Alimer tiene en marcha: desde la mejora genética de la cabra murciano‑granadina hasta la innovación en cultivos, pasando por la economía circular y el compromiso social, con un mensaje claro del presidente: todavía “queda un mundo por recorrer”, pero el camino está trazado.
