Es una de las tradiciones rurales más queridas y arraigadas del municipio, que marca el inicio del calendario festivo en las pedanías lorquinas. La celebración volvió a reunir a numerosos vecinos y familias en torno a la pequeña ermita ubicada entre las ramblas de Hortilla y de los Arcos, en una jornada marcada por la convivencia, la devoción y el sabor de las costumbres de siempre.
El alcalde, Fulgencio Gil Jódar, junto a miembros de la corporación municipal, acompañó a los asistentes en los actos religiosos y festivos organizados en este enclave, subrayando el valor de El Pradico como símbolo de identidad y punto de encuentro del mundo rural lorquino. A lo largo del día se sucedieron momentos de oración, música y buena mesa, con la participación de peñas, asociaciones y vecinos que mantienen viva esta cita generación tras generación.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la procesión con las imágenes de la Virgen de los Dolores, San Antonio y San Antón, que recorrieron el paraje acompañadas por fieles y devotos, entre rezos, fotografías y promesas cumplidas. El entorno natural que rodea la ermita, junto al ambiente festivo y familiar, volvió a convertir la Romería de El Pradico en una estampa muy reconocible del invierno lorquino, donde tradición, paisaje y fe se dan la mano.
Este año, además, la romería se vivió también a través de las ondas: «Cadena Azul « emitió en directo durante toda la mañana su magazine “De Buena Mañana” desde el propio paraje del Pradico, acercando el ambiente, los sonidos y las emociones de la jornada a los oyentes de toda la comarca. El programa fue dando paso a los distintos protagonistas de la fiesta —organizadores, vecinos, representantes municipales y participantes— que fueron desgranando la historia, las anécdotas y el significado de una romería que sigue creciendo sin perder su esencia más auténtica.
