El Paso Azul, hermandad de Labradores de Lorca, ha incorporado al patrimonio histórico de la institución una pintura de grandes dimensiones realizada en 1923 por Francisco Cayuela, considerado uno de los directores artísticos más relevantes de la hermandad. La obra, donada por María Jesús García Martínez, ya está expuesta en el Museo Azul de la Semana Santa (MASS), en la estancia que comunica las instalaciones del museo con el coro de la iglesia de San Francisco.
La pintura, al óleo sobre lienzo, fue encargada por Miguel Campoy y Munuera, antiguo propietario del Bar Suizo de los Cuatro Cantones, y fue creada entre 1923 y 1924. Antes de su donación, el lienzo permanecía en el antiguo establecimiento, un lugar emblemático de la historia lorquina. La incorporación de esta obra en el patrimonio del Paso Azul ha sido celebrada por la hermandad, que agradece profundamente la generosa donación de María Jesús García Martínez, cuya contribución enriquece aún más el legado artístico y cultural custodiado por la institución.
La obra representa una escena detallada con elementos simbólicos y narrativos: el techo muestra un rompimiento de cielo y nubes, limitado en un extremo por una balconada semicircular con balaustres panzudos, desde donde asoman grupos de arbustos. A ambos lados de la pintura aparecen varios alambres, uno de los cuales sostiene el cuerpo de una pareja de muñecos que, de pie y en equilibrio, parecen observar a los espectadores como si fueran equilibristas. Uno de los muñecos, de piel negra, lleva una ancha banda roja atada a la cintura, mientras que el otro, de piel blanca, viste un traje amarillo, pantalones blancos y zapatos negros. En el otro extremo del techo, la escena se cierra con la lorquina escalinata de los tres puentes, con una vista de la torre Alfonsina y el castillo al fondo.
La exposición de esta obra en el Museo Azul de la Semana Santa permitirá a los visitantes, tanto lorquinos como turistas, admirar la creatividad de Francisco Cayuela Sánchez, uno de los artistas más polifacéticos y relevantes del siglo XX en la región. Esta incorporación no solo aporta valor al patrimonio de la hermandad, sino que también contribuye a difundir la historia, las tradiciones y la identidad cultural de Lorca y su Semana Santa, reforzando el compromiso del Paso Azul con la conservación y el reconocimiento de su legado artístico.
