El Pleno atiende la petición vecinal y homenajea al hostelero y agricultor que cedió terrenos para viviendas militares, canalizaciones de agua y las primeras casas del barrio, origen del actual Restaurante Polonia.
Lorca, 26 de enero de 2026. El parque infantil del barrio de Apolonia lucirá el nombre de uno de sus vecinos más queridos, Alfonso Marín Pérez de Tudela, después de que el Pleno municipal haya aprobado por unanimidad esta denominación a propuesta de la Asociación de Vecinos. Con este gesto, el Ayuntamiento reconoce la contribución decisiva de Marín a la propia creación del barrio y al desarrollo de infraestructuras en torno al acuartelamiento Mallorca n.º 13 y a las canalizaciones de agua que garantizaron el abastecimiento a la zona y a la ciudad.
El alcalde, Fulgencio Gil Jódar, ha recordado que Alfonso Marín fue “un vecino muy implicado en la vida del barrio que lleva el nombre de su madre, Apolonia”, y que su compromiso llegó al punto de ceder parte de sus propiedades al entonces Ministerio del Ejército para construir viviendas destinadas a los suboficiales del Regimiento de Infantería Mallorca n.º 13, lo que le valió la Medalla al Mérito Militar con distintivo blanco. Asimismo, cedió terrenos a la Mancomunidad de los Canales del Taibilla para la construcción de las conducciones de agua y facilitó a sus vecinos la compra de parcelas “a cómodos plazos” para levantar las primeras casas del barrio, contribuyendo de forma directa a su expansión.
Agricultor y tabernero, nacido en 1904 y fallecido en 1982, Alfonso Marín regentó junto a su esposa, Antonia Ruiz Díaz, el histórico Bodegón Casa Apolonia, heredero de la tradición hostelera iniciada por su madre, la popular “Tía Apolonia”. Aquel establecimiento, que dio nombre al barrio, ha evolucionado hasta el actual Restaurante Polonia, gestionado por la quinta generación familiar en manos de sus nietos Alfonso, Chari y Mateo, y convertido en un referente de la gastronomía lorquina dentro y fuera del municipio.
Muy conocido en la huerta de Lorca —en Tercia, Marchena, Aguaderas y, por supuesto, en Apolonia—, quienes le trataron lo recuerdan como un hombre altruista, siempre dispuesto a ayudar, ofreciendo suelo en condiciones ventajosas a quienes querían construir su vivienda y facilitando así que muchas familias pudieran prosperar. Su vinculación con la ciudad le llevó incluso a trabar amistad con los Condes de San Julián y a ser invitado a la boda de su nieta, María Pilar Ibáñez‑Martín, con el que años más tarde sería presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo‑Sotelo, además de compartir palco en Semana Santa junto a los militares del antiguo acuartelamiento Sancho Dávila.
“El homenaje era de justicia”, ha señalado el alcalde, quien ha insistido en la importancia de reconocer a lorquinos que, como Alfonso Marín, “han engrandecido la ciudad y han puesto en el mapa, también a nivel regional, nuestra gastronomía y nuestras tradiciones”. El acuerdo se materializará en las próximas fechas con la colocación de una placa en el parque infantil de Apolonia, para que las nuevas generaciones conozcan la figura de este vecino ilustre y la historia de una familia que siempre ha luchado por su barrio.
