El Ayuntamiento de Lorca ha iniciado este lunes la revisión de los anclajes de los toldos que se instalarán en las principales calles peatonales del casco histórico, con el objetivo de crear espacios de sombra, reducir la temperatura en verano y potenciar el comercio local. La actuación, que se llevará a cabo en las calles Corredera, Alporchones, Pío XII y sus adyacentes, contará con 1.900 metros cuadrados de tela ignífuga, a los que se sumarán los 350 metros cuadrados de toldos permanentes en la plaza Arcoíris.
Este es el octavo año consecutivo que se desarrolla la iniciativa, cuyo fin es adaptarse al cambio climático y mitigar las islas de calor en el centro histórico, según explicó el concejal de Turismo, Santiago Parra. “Los comerciantes y hosteleros de estas zonas nos han hecho llegar lo satisfactorio de estos ‘oasis de sombra’ en la ciudad y la buena aceptación que tienen entre lorquinos y visitantes”, destacó Parra, quien añadió que las zonas cubiertas “mejoran la experiencia de quienes nos visitan durante el verano, así como de los lorquinos que a diario pasean por estas vías”.
La actuación forma parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea (Next GenerationEU), en el marco del Plan de Sostenibilidad Turística del Gobierno regional, gestionado por el Instituto de Turismo de la Región de Murcia (ITREM). El presupuesto total asciende a 104.345 euros, y contempla el desmontaje de los toldos del año anterior, la colocación de anclajes, la adquisición de cableado y lonas, así como la instalación y limpieza de los mismos tras la temporada estival.
María Hernández, concejala de Medio Ambiente, destacó el impacto de los toldos en la reducción de la temperatura: estudios previos, como el proyecto LIFE ADAPTATE, mostraron que en las zonas cubiertas la temperatura del aire disminuyó entre 5 y 9 grados Celsius, mientras que el suelo protegido por los toldos registró una reducción de 10 a 15 grados, llegando incluso a 20 grados en algunos casos. “Esta bajada de temperatura no solo se nota durante el día, sino también por la noche, al estar el suelo más fresco”, explicó Hernández, quien subrayó que los resultados se han validado tanto con datos técnicos como con encuestas a los usuarios.
La iniciativa, que comenzó hace ocho años, ha sido una reivindicación histórica de los comerciantes del casco antiguo, quienes han solicitado cada año su instalación y ampliación. Los toldos, además de mejorar la comodidad de los visitantes, buscan fomentar la actividad económica en horas de calor, al tiempo que se enmarcan en los cuatro ejes del Plan de Sostenibilidad Turística: transición verde, eficiencia energética, digitalización y competitividad turística.
La instalación de los toldos está prevista para los próximos días, tras la revisión de los anclajes, y se espera que estén operativos antes del inicio de la temporada estival.
