El Ayuntamiento de Lorca ha iniciado la revisión de los anclajes de los toldos que se instalarán en las calles peatonales principales del casco histórico, con el objetivo de crear espacios de sombra, reducir la temperatura en verano y favorecer el comercio en horas de calor. Esta iniciativa, que se enmarca en la adaptación al cambio climático, se desarrolla en las calles Corredera, Alporchones, Pío XII y adyacentes, y suma 1.900 metros cuadrados de tela ignífuga, a los que se añaden los 350 metros cuadrados de toldos permanentes en la plaza Arcoíris.
La actuación, que se enmarca en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea (Next GenerationEU), contempla un presupuesto de 104.345 euros, destinado al desmontaje de los toldos del año anterior, la colocación de anclajes, la adquisición de cableado y lonas, así como la instalación y limpieza de los mismos tras la temporada estival. Este es el octavo año consecutivo que se lleva a cabo la iniciativa, que ha sido reivindicada históricamente por los comerciantes del casco antiguo, quienes han solicitado su ampliación para crear nuevos recorridos de sombra.
Santiago Parra, concejal de Turismo, destacó la satisfacción de los comerciantes y hosteleros con los «oasis de sombra» instalados, que han tenido una buena aceptación entre los lorquinos y visitantes. «Los comerciantes nos han hecho llegar que estos espacios mejoran la experiencia de quienes pasean por estas zonas, especialmente durante los meses más calurosos», afirmó. La calle Corredera, Alporchones y Pío XII serán las principales beneficiarias, con un total de 1.500 metros cuadrados de tela ignífuga en las primeras y casi 400 metros cuadrados en la última.
Los estudios del proyecto LIFE ADAPTATE, iniciado hace ocho años, demostraron una reducción media de la temperatura del aire entre 5 y 9 grados Celsius en las zonas cubiertas, y entre 10 y 15 grados Celsius en el suelo, llegando incluso a superar los 20 grados en algunos casos. María Hernández, concejala de Medio Ambiente, explicó que estos beneficios persisten incluso tras la puesta del sol, al mantener el suelo más fresco, lo que reduce la sensación térmica en las zonas protegidas.
La iniciativa forma parte del ‘Plan de Sostenibilidad Turística en Destino’, que busca mejorar la oferta turística de Lorca, haciendo que sea más accesible, innovadora y respetuosa con el entorno. Este plan incluye actuaciones en sostenibilidad, digitalización y adecuación de espacios al uso turístico, gestionado por el Instituto de Turismo de la Región de Murcia (ITREM). Los toldos, además de su función climática, también favorecen la experiencia de los visitantes y los residentes, al crear un entorno más agradable para pasear y comerciar durante el verano.
El desmontaje de los toldos del año anterior se realizó en octubre de 2025, y ahora se inicia la revisión de los anclajes para su instalación en los próximos días. La actuación incluye la reposición de lonas en mal estado y la ampliación de las zonas cubiertas, según las solicitudes de los comerciantes. Los resultados de los estudios del proyecto LIFE ADAPTATE han sido clave para justificar la continuidad de esta medida, que combina eficiencia energética, adaptación al cambio climático y mejora de la calidad de vida en el casco histórico.
