Las obras de rehabilitación de los antiguos depósitos de agua del barrio de Santa María, en Lorca, progresan a buen ritmo y permitirán convertir este espacio en desuso en el eje central de un gran parque urbano verde, según informó el Ayuntamiento de Lorca. La intervención, que se enmarca en la iniciativa europea NatUR-W (Nature-based Urban Regeneration through Water), busca transformar una zona degradada de más de 3.000 metros cuadrados en un pulmón verde dentro del casco histórico, destinado al disfrute de los lorquinos y visitantes.
El ámbito total de actuación alcanza los 4.127,58 metros cuadrados, con una inversión de 813.311,69 euros (IVA incluido), cofinanciada en un 80 % por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), mientras que el 20 % restante corresponde al Ayuntamiento de Lorca, que además ha asumido inversiones adicionales, como la expropiación de viviendas por un valor de 119.511 euros.
La edil de Desarrollo Local, Rosa Mª Medina, supervisó recientemente el avance de los trabajos, iniciados tras la aprobación del Plan de Seguridad y Salud en Junta de Gobierno Local. “Queremos que Lorca sea una ciudad preparada para los desafíos del siglo XXI, con propuestas que integren naturaleza, comunidad y urbanismo eficiente. Este proyecto demuestra que es posible transformar espacios degradados en entornos vivos que mejoran el día a día de las personas”, afirmó.
El proyecto incluye la renaturalización del entorno de los Barrios Altos, mediante la integración de infraestructuras verdes y azules que favorecerán la biodiversidad, la cohesión social y la adaptación climática. Los antiguos depósitos serán rehabilitados y conectados con el entorno urbano y con el edificio histórico de la antigua cárcel, cuya remodelación forma parte del conjunto del proyecto.
“Estamos ante una actuación que no solo recupera espacios, sino que crea un sistema autosuficiente de gestión del agua mediante la recogida y aprovechamiento de aguas pluviales, lo que permitirá garantizar el riego y mejorar el microclima sin necesidad de recursos externos”, destacó Medina. El diseño contempla la creación de bosques urbanos, praderas naturalizadas, corredores ecológicos, plazas multifuncionales y zonas accesibles para todas las edades, fomentando además la participación vecinal en su desarrollo y mantenimiento.
Las obras incluyen movimientos de tierra, pavimentación, instalación de redes de saneamiento y abastecimiento, infraestructuras eléctricas, alumbrado eficiente y mobiliario urbano adaptado al nuevo entorno. El plazo de ejecución previsto es de ocho meses, con el objetivo de que el nuevo parque esté finalizado antes de que acabe el año.
El proyecto se articula en cuatro actuaciones interconectadas: la mejora y reconstrucción de viviendas sociales próximas a los antiguos depósitos, la creación de un parque urbano que integre el entorno, la rehabilitación de los depósitos y su conexión con el edificio de la cárcel, y la rehabilitación de esta última para dotarla de un nuevo uso vinculado al conjunto del proyecto.
“Este nuevo parque ofrecerá espacios de encuentro y esparcimiento, dando respuesta a una reivindicación histórica del barrio y mejorando la conexión de esta zona con el resto de la ciudad”, añadió la edil. La actuación, que se enmarca en la iniciativa europea NatUR-W, busca afrontar retos como la pobreza energética, el cambio climático, el aumento de temperaturas o la escasez de agua mediante soluciones basadas en la naturaleza.
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