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Mientras los agricultores no tengan capacidad de marcar precios no asumirán mayores costes para producir ecológicamente

septiembre 4, 2021

La primera conferencia magistral del Congreso de Economía Agroalimentaria que se celebra esta semana en la UPCT la impartió este miércoles Roy Brouwer, investigador del Water Institute de la ciudad canadiense de Waterloo y experto en valoración de los recursos hídricos y en políticas de agua. Su ponencia se centró en los costes del agua de riego y en los efectos en el precio de los alimentos de integrar en el coste de la producción alimentaria las externalidades del uso del agua, como su impacto medioambiental.

¿Las regiones con aguas de riego caras, como Murcia, pueden ser competitivas en el mercado agrario global?

Si los costes de la escasez de agua se van a trasladar al precio de los alimentos es importante asegurarse de que esto ocurre de forma similar en el resto de lugares, para evitar una competición injusta en los mercados agroalimentarios locales, regionales e internacionales. Precisamente a ello me referí al final de mi presentación recordando la necesidad de contar con un terreno de juego nivelado en el sector agrícola.

¿Qué relevancia tiene para las empresas el uso de técnicas innovadoras y de tecnología para reducir el consumo de agua?

La innovación tecnológica y su difusión internacional es esencial para afrontar el futuro estrés hídrico. Ya hay mucha tecnología disponible para ahorrar agua tanto en la agricultura como en los hogares, pero no siempre se usa de manera óptima debido al coste de estas tecnologías innovadoras. Los mecanismos de fijación de precios del agua no incentivan suficientemente la inversión en modernizar infraestructuras hidráulicas envejecidas por las que se derrocha este vital recurso. Es primordial la colaboración entre el sector público y el privado para encontrar vías para que esto ocurra, reforzando la concienciación y la transferencia de conocimiento y tecnología, así como la disponibilidad de recursos financieros.

¿La tendencia global es hacia una mayor escasez de agua y un mayor coste para las explotaciones agrícolas?

Como mostré al comienzo de mi presentación, lo esperable es que con el cambio climático se incrementen los niveles de estrés hídrico, lo que incrementará el daño social y económico de las sequías y los cortes de agua. Estos costes ya son hoy día tremendos.

¿Afecta a las ventas de las empresas agrícolas el impacto medioambiental de sus cultivos?

Los consumidores han adquirido progresivamente en las últimas décadas conciencia de los costes externos de la producción de alimentos, pero considero que el porcentaje de productos ecológicos se mantiene bastante limitado en los mercados agrícolas. La mayoría de los alimentos que compramos en los supermercados se produce convencionalmente y no necesariamente de un modo sostenible. Porque, al final, al consumidor le importa el precio del alimento. Y es difícil hacer recaer en el consumidor los costes externos de la producción alimenticia porque afectaría al objetivo de reducir el hambre y la seguridad alimentaria (ODS número 2). Lo mismo ocurre con el precio del agua en situaciones de escasez.

Esperamos de los agricultores que sean eficientes produciendo y distribuyendo alimentos a buen precio al tiempo que protegen el medio ambiente, pero eso no siempre es posible y a menudo hay que sacrificar o bien el precio económico o bien la sostenibilidad de la producción agroalimentaria. Y si los agricultores no tienen capacidad para trasladar estos costes extras al resto de la cadena de suministro no tendrán incentivos para producir de forma más amigable para el medio ambiente. Tengamos en cuenta que los agricultores son también gestores medioambientales y que la sociedad en su conjunto debe estar dispuesta a pagar los costes externos de la producción de alimentos.

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