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Emplazan al alcalde a visitar las lagunas contaminadas y pestilentes del río Guadalentín a su paso por las pedanías de Tercia, Marchena, El Hinojar y La Hoya

mayo 5, 2022

Hay miles de lorquinos viviendo cerca del cauce del Guadalentín, y no se puede afirmar como hace el alcalde que se trata de un “río limpio” con barro

No es aceptable que con el dinero de todos los lorquinos paguemos las multas -232.000 euros en los dos últimos años- que nos pone el CHS por la mala depuración de estas aguas

Los curtidores llevan su agua donde la administración les indica, y es esa administración la que no depura en condiciones

Fallar en el diagnóstico negando la realidad y escondiéndose ante las evidencias es lo peor que puede hacer el alcalde de una ciudad. Esa manera de ser y de actuar políticamente sin “coger el toro por los cuernos”, y sin afrontar los problemas, propicia que esos problemas se eternicen, que sus efectos sean cada vez peores y que además nos cueste mucho dinero a todos. Es lo que está pasando, sostiene el Portavoz local de IU-V, Pedro Sosa, con nuestro alcalde y sus ocurrencias en torno al río Guadalentín, del que negó la pasada semana que portase aguas contaminadas y cuyo color achacaba al “barro de las avenidas”, afirmando que tiene sus aguas depuradas.

 

El alcalde sabe que eso es falso, y que echar mano de la “etimología” para hacer “gracietas” y decir que el Guadalentín es un “río de barro”, no nos libra de estar castigando con su estado a los miles de lorquinos que viven cerca de su cauce, ya sea aguas arriba de la ciudad de Lorca, ya sea, aún peor, aguas abajo, en las sufridas pedanías del campo lorquino de Tercia, Marchena, El Hinojar o La Hoya.

 

Tampoco nos libra esa actitud del Alcalde, continúa Sosa, de pagar las indecentes sanciones que cada año nos impone la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), que en los dos últimos años han ascendido nada menos que a 232.000 euros, y que vienen impuestas por un organismo (esa CHS) que no está realizando con eficiencia ninguna de sus importantes competencias vinculadas al Guadalentín, salvo la de “coser” a multas al pueblo de Lorca, que paga a escote las decisiones que se adoptaron en su día para que el Ayuntamiento de Lorca asumiese una competencia impropia (la de depurar las aguas contaminadas de una industria).

 

El Río Guadalentín es objeto de saqueo y delito ambiental continuado desde su curso más alto y sus afluentes (los ríos Turrilla, Luchena y Vélez), hasta que llega, aguas debajo de la ciudad de Murcia, al canal del Reguerón, y, pese a ello, la CHS ni actúa con la diligencia que sería preciso, ni asume sus competencias, funciones y responsabilidades con el municipio de Lorca y sus cauces públicos.

 

Sosa ha pedido al alcalde que no permita el ultimátum de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) para que las aguas residuales del curtido, una vez depuradas, se tengan que verter directamente y en superficie al cauce del río, en lugar de conducirlas en tuberías enterradas por el lecho del Guadalentín hasta ver la luz, kilómetros abajo, en el entorno ribereño de la diputación de Tercia. Esa amenaza de la CHS condenaría a Lorca a volver a aquella triste y subdesarrollada estampa de ver pasar las aguas negras del curtido (mejor o peor depuradas) por el corazón de la ciudad.

 

Pero además de ello, Sosa ha exigido al alcalde a que adopte todas las medidas a su alcance para mejorar el estado de la cuenca del Guadalentín desde las pedanías altas y los ríos que lo forman, pasando por el tramo intermedio aguas abajo del Pantano de Puentes y hasta su salida por Totana, atravesando previamente las citadas pedanías de la huerta de Lorca.

 

Hace apenas unos días se aprobaba el Plan de Cuenca del Segura y este Ayuntamiento de Lorca no ha estado a la altura para exigir de la CHS las obras, actuaciones y atenciones ambientales que el río Guadalentín requiere.

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