El Ayuntamiento de Lorca continúa con la fase final de las obras de consolidación del talud situado entre las calles Cruz de Sola e Ingeniero Juan Escofet, en el barrio de San Cristóbal, tras intensificar los trabajos tras el deslizamiento registrado el pasado mes de marzo. La actuación, iniciada con carácter de emergencia después de las intensas lluvias de enero que provocaron un colapso parcial del talud, cuenta con una inversión inicial de 130.000 euros, cantidad que se ha incrementado debido a los nuevos trabajos derivados de la segunda afección causada por un nuevo desprendimiento en marzo.
Las obras, que se prevé finalicen a finales de junio si no surgen imprevistos, incluyen la retirada de tierras, la reconstrucción del talud mediante escollera, material granular y grava cemento, así como la instalación de sistemas de contención con geomalla de acero anclada al terreno. Sin embargo, el segundo deslizamiento, ocurrido el 11 de marzo, obligó a reforzar el proyecto, duplicando algunas partidas y añadiendo actuaciones como el gunitado sobre geomalla en zonas de difícil acceso para garantizar una mayor resistencia estructural.
Rosa Mª Medina, concejal de Desarrollo Local, destacó que “desde el primer momento actuamos con rapidez ante una situación de peligro grave e inminente. El objetivo ha sido siempre garantizar la seguridad de los vecinos y evitar daños mayores en la vía pública y las viviendas próximas”. Por su parte, María Hernández, concejal de Urbanismo, subrayó que “esta actuación priorizada por el Gobierno de Lorca permitirá proteger esta zona de San Cristóbal y ofrecer mayor tranquilidad a los residentes”.
En paralelo, el Pleno Municipal aprobó definitivamente la obtención de los terrenos necesarios para garantizar la estabilidad de la ladera. Se trata de una superficie de 614 metros cuadrados distribuidos en dos parcelas privadas, calificadas como zona verde en el planeamiento urbanístico. La adquisición, con un presupuesto de más de 50.800 euros, incluyendo el premio de afección, permitirá al Ayuntamiento disponer del espacio necesario para completar las actuaciones y prevenir futuros desprendimientos.
La concejal de Urbanismo, María Hernández, explicó que “la obtención de estos terrenos es un paso decisivo para consolidar definitivamente una zona que requería una intervención urgente y coordinada”. Asimismo, Medina señaló que la intervención responde a la necesidad de actuar con prevención ante la inestabilidad del talud y las características geológicas del municipio, ubicado en una zona de alta sismicidad.
Actualmente, los trabajos continúan con la colocación de geomalla y la ejecución de escolleras y dados de hormigón en las zonas afectadas. El Ayuntamiento reiteró su compromiso con la seguridad de los vecinos y la estabilización definitiva de la ladera, tras una actuación compleja por la pendiente del terreno y las condiciones técnicas de los trabajos.
