Fulgencio Gil Jódar, alcalde de Lorca, y Ramiro Aurín Lopera, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Ingeniería Civil, han realizado una visita a las zonas más vulnerables del municipio para exigir el desbloqueo de los proyectos de infraestructuras de defensa ante inundaciones. La jornada, desarrollada el miércoles 22 de abril de 2026, ha incluido la inspección de las ramblas de Torrecilla y Biznaga, la presa de Puentes IV y el cauce del río Guadalentín, donde se ha constatado el estado de abandono y la acumulación de vegetación que pone en riesgo la seguridad de la población.
Durante la visita, el alcalde destacó la importancia de actuar con urgencia para contener los «golpes» de las ramblas de Nogalte, Béjar y Torrecilla, así como el canal de Biznaga. «Querían pisar el terreno y comprobar de forma presencial que las obras que estamos pidiendo son imprescindibles para contener los riesgos de inundación», afirmó Gil Jódar, quien señaló que el estado del cauce del Guadalentín, con vegetación que en algunas zonas supera los cinco metros de altura, es un factor de peligro que podría provocar el taponamiento de puentes y pasos de agua en caso de lluvias torrenciales.
La expedición, que incluyó a técnicos de la Asociación de Ingenieros, se inició en el badén de San Cristóbal, donde se observó el inicio de la trama urbana del río Guadalentín. Allí, el alcalde mostró a los profesionales el estado de abandono del cauce, repleto de vegetación que impide el libre flujo del agua. «Los cauces de ramblas, barrancos y ríos tienen que estar limpios para posibilitar que el agua siga su curso y no quede estancada», resaltó Gil Jódar, quien coincidió con los ingenieros en la necesidad de ejecutar obras de contención en las ramblas mencionadas, así como en la ampliación del drenaje de la autovía Lorca-Águilas y la revisión de las actuaciones para la línea de Alta Velocidad.
La presa de Puentes IV, construida en 1993 y inaugurada en 2000, fue otro punto clave de la visita. Desde allí, se observó el estado de Puentes III, construida en 1881 y aún en pie. Los ingenieros destacaron la importancia de estas infraestructuras para prevenir inundaciones, recordando el impacto de la riada del 28 de septiembre de 2012, cuando la pluviometría alcanzó 179 litros por metro cuadrado en un día, con una intensidad de 17 litros por metro cuadrado en cinco minutos. «Las presas de Puentes y Valdeinfierno frenaron una avenida que habría arrasado las vegas del Guadalentín y el Segura, con caudales superiores a 2.000 metros cúbicos por segundo», explicó el alcalde.
La historia de Lorca está marcada por inundaciones catastróficas, como la del 30 de abril de 1802, cuando el reventón del embalse de Puentes II causó 608 muertos y destruyó 809 casas. «Tras cada tragedia, las administraciones respondieron construyendo infraestructuras, pero no entendemos por qué no se acometen las obras previstas en el Plan General de Defensa del Alto Guadalentín», insistió Gil Jódar, quien recordó que la creación de la Escuela de Caminos y Canales se debió a la tragedia de 1802.
Además de los eventos históricos, se mencionaron inundaciones recientes, como la de 2025, con daños valorados en 35 millones de euros. «Las riadas históricas están ahí para recordarnos que es nuestro deber acometer las mejoras necesarias para evitar que se repitan», subrayó la Asociación de Ingenieros, que coincidió con el alcalde en la urgencia de construir presas de laminación y limpiar cauces en la comarca del Valle del Guadalentín.
El alcalde cerró su intervención reiterando que «estas obras salvan vidas» y anunció que se mantendrá una «frente común» con los ingenieros para acabar con la incertidumbre de los vecinos de Campillo, Torrecilla y Purias, quienes enfrentan riesgos constantes por la falta de infraestructuras de defensa.
