Las pedanías de la Región de Murcia han denunciado públicamente el estado precario de varias piscinas públicas, cuya infraestructura y mantenimiento no cumplen con los estándares de seguridad y accesibilidad exigidos. Según informes recientes, estas instalaciones, muchas de ellas de uso colectivo, presentan problemas estructurales, falta de señalización de emergencia y accesos inadecuados para personas con movilidad reducida.
El colectivo de vecinos ha señalado que las piscinas, en algunos casos, carecen de elementos básicos como salvavidas, mangueras de emergencia o barreras de seguridad, lo que pone en riesgo la vida de los usuarios, especialmente de niños y adultos mayores. Además, se ha denunciado la acumulación de residuos en las zonas de agua y la falta de limpieza regular, lo que contribuye a la proliferación de microorganismos y afecta la calidad del agua.
Ante estas denuncias, el Ayuntamiento de la zona ha anunciado una inspección técnica urgente de las instalaciones, aunque los vecinos exigen una solución más inmediata y una inversión significativa en la mejora de las infraestructuras. «No podemos permitir que las piscinas se conviertan en un peligro para la comunidad», afirmó un representante local.
La Consejería de Sanidad y Consumo ha manifestado su compromiso con la seguridad de los usuarios y ha solicitado a los municipios que prioricen la revisión y mantenimiento de estas instalaciones, garantizando su cumplimiento con las normativas vigentes. Mientras tanto, los usuarios se ven obligados a recurrir a piscinas privadas o a evitar el uso de las públicas, generando una situación de desigualdad en el acceso a este servicio esencial.
