El operativo, con diez jornadas de trabajo en otros tantos municipios, prioriza zonas muy frecuentadas para reducir el riesgo de contacto para niños y mascotas, con una inversión de 35.000 euros.La Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, a través de la Dirección General de Patrimonio Natural y Acción Climática, pondrá en marcha este viernes 30 de enero el operativo de tratamientos terrestres contra la procesionaria del pino en montes públicos y espacios de especial afluencia de la Región de Murcia. La secretaria autonómica de Energía, Sostenibilidad y Acción Climática, María Cruz Ferreira, explicó que se trata de “una intervención preventiva, planificada y muy pegada al terreno, que refuerza la seguridad en zonas donde cada invierno y cada primavera se concentran paseantes, familias y deportistas”.
Ferreira subrayó que la prioridad del Gobierno regional es “actuar antes de que llegue la primavera, porque es cuando más se incrementa el riesgo; nuestra prioridad es que las familias disfruten del monte con seguridad” y “anticiparse para reducir la presencia de la plaga en puntos sensibles, minimizando el riesgo de contacto, especialmente para niños y animales de compañía”. La procesionaria del pino es un insecto propio de los pinares mediterráneos, por lo que su erradicación total no es posible, de ahí que el Plan de Lucha Integrada se centre en contener su incidencia mediante actuaciones periódicas y seguimiento continuo en los enclaves más vulnerables y con mayor uso público.
Los trabajos de esta fase se concentrarán en áreas con elevada afluencia de visitantes y alta densidad de bolsones, como la Cresta del Gallo y La Luz en el Parque Regional de El Valle y Carrascoy, el camino de la Romería en Torreagüera, el Santuario de Santa Ana en Jumilla y la zona de Salud en Lorca, entre otras. Patrimonio Natural y Acción Climática prevé ampliar las intervenciones a otras comarcas en función de la evolución de la plaga y de las solicitudes de los ayuntamientos.
El operativo se desarrollará durante diez jornadas para abarcar diez municipios, con una planificación flexible sujeta a ajustes por condiciones meteorológicas o necesidades técnicas. Comenzará en Bullas el 30 de enero, con un día de trabajo, y continuará por Pliego y Albudeite, que compartirán otra jornada. Posteriormente, los equipos se desplazarán a Jumilla y Ricote, con un día de actuación en cada uno, antes de llegar al municipio de Murcia, donde está prevista una jornada para intervenir en Los Cuadros y en los términos de Abarán y Calasparra. El dispositivo permanecerá dos días más en Murcia y se cerrará en Lorca y Moratalla, con una jornada de trabajo en cada municipio.
“La planificación se hace con criterios de eficacia y de seguridad, y por eso priorizamos zonas de especial afluencia”, apuntó Ferreira. “Si un día concreto hay viento o lluvia y no es posible actuar con garantías, se reprograma. Lo importante es que la ciudadanía sepa que el Gobierno regional está encima, con un calendario ordenado y con equipos que vuelven las veces que haga falta”. Los tratamientos se realizarán con técnicas terrestres adaptadas a cada enclave, utilizando equipos específicos y producto fitosanitario autorizado, combinados, según el caso, con actuaciones manuales puntuales y retirada de bolsones en zonas sensibles. Todo el operativo se llevará a cabo con señalización y medidas de control para reducir las molestias y evitar situaciones de riesgo, con una inversión prevista de unos 35.000 euros.
La Consejería acompaña este plan con recomendaciones para los meses de mayor presencia de orugas: evitar el contacto directo con orugas o bolsones, no manipularlos, extremar la vigilancia con menores y mantener siempre controladas a las mascotas, ya que en los animales el contacto puede provocar reacciones graves. Ante síntomas como inflamación, salivación intensa, lesiones en la boca o dificultad respiratoria, se aconseja acudir de inmediato a un profesional sanitario o veterinario. “Cuidar el monte también es cuidar a quienes lo viven”, concluyó María Cruz Ferreira. “Este plan es prevención, es salud pública y es respeto por nuestros espacios naturales; y es, sobre todo, una manera de estar donde tenemos que estar: actuando antes de que el problema crezca y acompañando a los municipios en la gestión de un reto recurrente en todo el Mediterráneo”.
