La concejala del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Lorca, María Dolores Chumillas, ha denunciado la «absoluta falta de accesibilidad» en las instalaciones de la piscina municipal de la pedanía de Zarcilla de Ramos, un espacio que, según la edil, impide el uso en igualdad de condiciones para personas con movilidad reducida y mayores de la zona. La denuncia se produce tras una visita conjunta con José Sánchez, vecino afectado, y su esposa Nataly Picón, quienes han llevado años reclamando soluciones sin obtener respuesta por parte del gobierno local del Partido Popular.
Chumillas ha criticado con dureza la gestión del actual alcalde, Fulgencio Gil, quien, según la concejala, «presume de haber hecho mejoras en esta instalación, pero la realidad es que han construido una rampa a la que solo se puede acceder de forma autónoma si se dispone de una silla de ruedas a motor». Para una persona con silla de ruedas convencional, el acceso requiere la ayuda de otra persona, lo que, según Chumillas, «impide el uso digno y seguro de un servicio público».
El PSOE exige la instalación inmediata de una escalera adaptada de obra menor con doble barandilla, que permita el acceso no solo a personas con discapacidad, sino también a mayores que no pueden utilizar la piscina por el peligro actual. Asimismo, se demanda la adaptación de los aseos: «Es urgente ampliar el ancho necesario para que las personas cuidadoras puedan entrar con comodidad y asistir a los usuarios», ha señalado la edil. Actualmente, el acceso presenta un escalón de varios centímetros y no hay baños accesibles.
José Sánchez, usuario con movilidad reducida, ha relatado su «calvario» al utilizar la piscina: «Dependo enteramente de mi mujer para entrar y salir del agua, y en los baños tengo que entrar con muletas arriesgándome a caer». En los aseos masculinos, ha detallado, «no hay ni un solo váter adaptado, solo hay uno con taza y los demás son de pared, que ya me dirás cómo los uso». Su esposa, Nataly Picón, ha calificado la situación de «espantosa y muy triste», destacando que «en los tiempos que corren, que un lugar público no sea accesible es lamentable».
Para los afectados, la solución técnica es sencilla y económica: «La escalera que necesitamos vale apenas 2.000 euros, tiene unos 80 o 90 centímetros de ancho, doble barandilla y se instala sin necesidad de grandes obras en la zona más baja», ha afirmado José Sánchez. Chumillas ha lanzado una pregunta directa al alcalde: «Señor Fulgencio Gil, con los millones de euros que hemos aprobado recientemente en el pleno del pasado mes de junio, ¿me va a decir que no hay 2.000 euros para poner una escalera y que los vecinos de nuestras pedanías puedan usar sus instalaciones municipales? Esto no es un problema de presupuesto, es una falta total de sensibilidad y de voluntad política».
