Se presenta en Lorca el manifiesto por la unidad de la izquierda en la Región de Murcia

La intención es conseguir que las organizaciones y partidos de la izquierda murciana concurran en una única lista en las elecciones locales y autonómicas del próximo año

Tres décadas de poder de la derecha en la autonomía de Murcia y, con algunas intermitencias, en buena parte de nuestros ayuntamientos, han situado a este territorio nuestro a la cola de buena parte de los indicadores que inciden y condicionan la calidad de vida de quienes habitamos la Región de Murcia. La sanidad pública cada día más deteriorada y privatizada; la educación pública menguante en calidad y extensión; las universidades públicas infrafinanciadas frente al poder creciente de negocios educativos ultras, acientíficos y tendenciosos; las brechas de la desigualdad, en la clase social y en el género, ensanchándose cada día; las políticas públicas del bienestar social recortadas a la mínima expresión; los espacios naturales más emblemáticos colapsados ecológicamente o con severas amenazas; la inoperancia pública frente a la emergencia climática; el empobrecimiento y derechización paralela de barrios obreros o la pérdida evidente de batallas sociales y culturales que han sido paradigma de la izquierda, nos sitúan frente a un horizonte alarmante y nos obligan, ya sin más oportunidades, a recomponer, desatomizar y unir a la izquierda política, social y cultural de la Región de Murcia.

En nuestra Región nunca se logró nada bueno sin unidad. De la izquierda social y política más diversa surgió la necesidad, la propuesta y su implementación inteligente, de superar una de las peores leyes electorales de España y dotarnos de otra, ahora en vigor, con umbrales de representación y otros elementos que dotan de mayor proporcionalidad e igualdad al voto de la ciudadanía. Pese a ello, los umbrales y otros elementos del sistema electoral, sobre todo en las elecciones municipales, seguirán funcionando como un muro de cuchillas frente a la división de la izquierda en proyectos atomizados. Lo hemos visto hace unos meses en Andalucía, y, más recientemente, con el costo tan doloroso que supone facilitar la llegada del fascismo a las más altas instituciones políticas, en las elecciones de Italia.

La izquierda social, política, cultural, sindical, ecologista, la que reúne todas nuestras mejores tradiciones, ha cosechado éxitos evidentes en el trabajo y en las calles de Murcia; desde la movilización de decenas de miles de personas ordenadas en mareas ciudadanas; conseguir el soterramiento del ferrocarril en la ciudad de Murcia; hasta el logro de superar con creces las firmas exigidas en el ordenamiento jurídico para obligar el debate en los Parlamentos y plasmar en los Boletines Oficiales leyes innovadoras en defensa del mejor patrimonio natural que atesoramos en nuestra región.

Todo ello ha sido posible con generosidad, con inteligencia, con trabajo, con solidaridad, con organización, con democracia, con reglas de juego predefinidas que sirvan para resolver conflictos y, por encima de todo, con unidad frente a un propósito, a una meta, a un horizonte.

Quienes firmamos en este documento somos votantes habituales de la izquierda política. Tenemos que volver a ilusionarnos, para que, esas organizaciones que dicen situarse en la izquierda, deban de concurrir juntas del modo que más y mejor sume en las dos citas electorales del próximo año en la Región de Murcia: las elecciones autonómicas y municipales de mayo y las generales previstas para final año.

Es un deseo que trasladamos a todas las organizaciones de la izquierda murciana, porque sabemos que ahí reside la mayor probabilidad de que un proceso unitario cuaje. Por supuesto que asumimos nuestra parte de responsabilidad en la excesiva dispersión programática y organizativa de la izquierda de la que hablamos. Promovemos este llamamiento a la unidad con la sana intención de desencadenar una ola unitaria que nos devuelva a una era de entendimiento y objetivos compartidos. Nos parece que hemos entrado en una fase de la evolución de nuestra sociedad, y no solo de la nuestra, en la que puede alcanzar niveles de tsunami la actitud del “sálvese quien pueda”, que es la mejor manera de pensar y actuar para que nadie se salve. En estas condiciones, la izquierda tiene la obligación de ser capaz de diseñar un programa claro y creíble, y unas candidaturas unitarias con la mayor participación ciudadana posible, para situar un conjunto de objetivos, y una gama de conductas individuales y colectivas, compartidos por un amplio sector de la población.

La izquierda debe explicar que nos salvamos toda la ciudadanía o no se salva nadie, que una estrategia solidaria es imprescindible para que la desigualdad, el cambio climático, las amenazas imperialistas, y el mal uso de los limitados y escasos recursos naturales, no nos pongan en serio riesgo de desaparición como sociedad.

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